{"id":16187,"date":"2024-12-10T18:10:31","date_gmt":"2024-12-10T16:10:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.blogdeasisa.es\/?p=16187"},"modified":"2024-12-10T18:12:25","modified_gmt":"2024-12-10T16:12:25","slug":"porque-la-queja-esta-en-nuestra-vida","status":"publish","type":"post","link":"\/blog\/nosotros\/porque-la-queja-esta-en-nuestra-vida\/","title":{"rendered":"Quejas, lamentos y otras tribulaciones"},"content":{"rendered":"\n<p>En este art\u00edculo el El <a href=\"\/\/ideas\/la-mirada-asisa-la-importancia-de-la-salud-mental\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Dr. Abad <\/a>, coordinador de Psiquiatr\u00eda de ASISA y coordinador general de Lavinia, analiza c\u00f3mo la queja est\u00e1 instaurada en nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una obviedad decir que la queja trae descr\u00e9dito y produce hast\u00edo, y sin embargo, no hacemos otra cosa que quejarnos: de la vida, la pol\u00edtica y la familia; del tiempo atmosf\u00e9rico y del tiempo que vivimos; de las Felices Navidades, y de la cuesta de enero. En fin, tambi\u00e9n nos quejamos de los quejicas. Y de los que se quejan de los quejicas. <\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos un tiempo que todo nos molesta y mostramos enfado con el mundo, donde siempre hay alguien que tiene la culpa de algo y hay que reivindicar el agravio. El malhumor, la queja, la indignaci\u00f3n y la hartura son un rasgo distintivo de la sociedad actual: <em>\u00a1C\u00f3mo es posible!; \u00a1Qu\u00e9 indignidad!; estoy harto, qu\u00e9 verg\u00fcenza; qu\u00e9 injusticia; parece mentira<\/em>, son expresiones frecuentes en el mundo que vivimos. Y, sin embargo, nadie se denomina o percibe quejumbroso o quejica. Fen\u00f3meno curioso. Todos tendemos a la autojustificaci\u00f3n. As\u00ed y todo \u00bfPor qu\u00e9 seguimos quej\u00e1ndonos, de forma persistente, sabiendo que es tan contraproducente y provoca un claro rechazo? Una primera respuesta, contundente y simple, nos la da el sentencioso y provecto Refr\u00e1n: \u201cEl que se queja, sus males aleja\u201d. Es frecuente cuando dos personas se encuentran, que una pregunte a la otra: \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?; \u00bfC\u00f3mo te va la vida? y que nuestra respuesta coloquial y educada sea: \u201cNo me puedo quejar\u201d. Es decir: la ausencia de quejas como correlato y atributo de irte aceptablemente bien en la vida y no entrar en Jeremiadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sociedad e individuo se entrecruzan y frecuentemente viven en conflicto. Individuo y sociedad suelen echarse mutuamente la culpa de sus carencias e insuficiencias. En \u00faltima instancia no es f\u00e1cil delimitar las causas sociales de las individuales y vamos buscando motivaciones veros\u00edmiles. Observamos con perplejidad que la sociedad amplia los derechos, y el individuo cada vez se siente m\u00e1s agraviado. Y, por otro lado, la persona que no encuentra sosiego en su interior, tiene el h\u00e1bito de quejarse, como forma de desembarazarse de sus preocupaciones. No es infrecuente pensar que hay personas que se quejan de vicio.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos sociales, hay que ver a la queja, como un terreno m\u00e1s en el que se proyectan las tensiones de nuestro presente. De ah\u00ed que es imprescindible escuchar y entender la \u201chistoria de la queja\u201d, no desestimarla, y saber que, todas las luchas y conflictos comienzan por una queja, o muchas. Y, entendiendo, que hay causas justas para algunas quejas. Detr\u00e1s de toda queja hay una petici\u00f3n encubierta, o expl\u00edcita. El <a href=\"https:\/\/www.blogdehla.es\/resiliencia-i\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">estado afectivo que transmite una persona<\/a>, no s\u00f3lo da cuenta de su situaci\u00f3n, sino es un medio \u201cPara\u201d: una forma de comunicaci\u00f3n y de acci\u00f3n sobre el otro. Hay que diferenciar el <em>qu\u00e9<\/em> del <em>qui\u00e9n<\/em> y <em>para qu\u00e9<\/em>. Alguien puede ser un quejumbroso inveterado, y no por ello hay que eludir la queja en s\u00ed misma y c\u00f3mo se expresa:&nbsp; forma de hablar, tono de voz, gestos, expresi\u00f3n de la cara: apagada, triste, col\u00e9rica\u2026 Muchas veces la forma expresa mucho m\u00e1s que el fondo verbal. La queja, como tal, da cuenta de un determinado v\u00ednculo. Aunque &nbsp;la queja no siempre es intersubjetiva. No siempre se dirige a otra persona. Muchas veces es un murmullo, un di\u00e1logo interior que nos atrae y absorbe. Nos ensimismamos en una urdimbre de lamentos y obsesiones. Nos consuela.<\/p>\n\n\n\n<p>No es f\u00e1cil discriminar entre la cr\u00edtica razonable&nbsp; y la \u201cqueja razonada\u201d, justificativa. Toda queja lleva de soslayo una amarga cr\u00edtica; pero la cr\u00edtica no es solo reproche, sino tambi\u00e9n y sobre todo, es discernimiento, criba, matiz. Distinguir y discriminar es la tarea de la cr\u00edtica. Y a la queja persistente se la suele poner en evidencia por su desmesura y constancia; por tratar de conseguir alg\u00fan tipo de ganancia o prebenda y por tratar de amedrentar o inducir pena y\/o culpabilidad. Por quejarse mucho y hacer poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Las quejas abarcan un numeroso grupo de fen\u00f3menos que van de los que no se quejan jam\u00e1s \u2013 y lo llevan con orgullo o miedo -, a las personas que se quejan de todo lo que les sucede en la vida: el mundo es injusto con ellos y su destino es doloroso y necesariamente frustrante. Y necesitan y reclaman que los dem\u00e1s les resuelvan&nbsp; la vida. Consideran que se merecen m\u00e1s y mejores cosas. El quejumbroso ind\u00f3mito se termina convirtiendo en una v\u00edctima indomable, presuntamente asediada por el dolor y la desesperaci\u00f3n, con acciones muchas veces imprevisibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Quejarse es la acci\u00f3n por la que se expresa disconformidad o enfado por algo que est\u00e1&nbsp; sucediendo, sucedi\u00f3 o suceder\u00e1. La queja, en s\u00ed misma, puede ser funcionalmente positiva, saludable, en la medida que nos ayuda a tomar conciencia, a detectar lo que no est\u00e1 bien para ponerse en marcha y buscar soluciones. Cuando se hace reiterativa y persistente es negativa y est\u00e9ril . La queja disfuncional no busca soluci\u00f3n, busca y reitera la queja misma. Se cierra y bloquea en un camino sin salida. Se cronifica, adoptando diferentes formas, fines y maneras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Unas veces la queja se viste de lamento y otras muestras de aflicci\u00f3n; es suplicativa, melanc\u00f3lica, y trata de provocar l\u00e1stima y culpa. Otras, la queja puede adoptar una forma, predominantemente airada, incluso col\u00e9rica. El enfado, la indignaci\u00f3n, te hace sentir menos sensible, m\u00e1s activo, menos temeroso y sobrecogido. La queja, incluso, puede adoptar una extrema furia e indignaci\u00f3n. El gran indignado, lleno de furor y soberbia, busca algo censurable en la realidad \u2013 que lo hay &#8211; , y se queja inmisericordemente, denunciando el abuso y la injusticia, canalizando su hast\u00edo interior, y tratando de convertirse en el gerifalte, en el s\u00edmbolo, en el representante de la dignidad y la justicia. En el sujeto moralmente Ideal.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, tenemos la quejumbre melanc\u00f3lica, que tan escasos y dolorosos resultados da, donde obsesivamente se recrea un presente de aciago pasado y se pronostica un futuro desolador, apocal\u00edptico. Insatisfacci\u00f3n, frustraci\u00f3n y desesperanza planean por doquier. Donde las quejas est\u00e1n te\u00f1idas de un reclamo, de un anhelo incesante, insatisfacible. Lamentos sobre la salud, la familia, sobre s\u00ed mismo y el mundo, que son propias de la depresi\u00f3n patol\u00f3gica, de la Gran Depresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 y para qu\u00e9 nos quejamos? Algunas veces quienes se quejan han sufrido experiencias traum\u00e1ticas, reales, y tienen miedo de ser v\u00edctimas otra vez, y a trav\u00e9s de su anticipaci\u00f3n tratan de eludirlas. Otras, se enmascaran situaciones dolorosas, inaceptables, poniendo en primer plano otras triviales y anodinas que ocultan lo fundamental. Hay depresiones, que se denominan enmascaradas, donde surgen son quejas triviales, anodinas, incluso con un \u00e1nimo optimista, sonriente, que encubren o anuncian la depresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En otras ocasiones, la queja y el lamento, tambi\u00e9n, puede utilizarse para alcanzar la motivaci\u00f3n necesaria y reducir la discrepancia entre la realidad y nuestras expectativas. Y es a trav\u00e9s de la exigencia, la queja airada y el perfeccionismo que tratamos de lograrlo: \u201cCon mi enojo lograr\u00e9 forzar o forzarme a lo que deseo\u201d, que es la interiorizaci\u00f3n de c\u00f3mo los padres \u2013 primeros representantes de la realidad \u2013 nos han criado. Otras veces, quejarse y lamentarse amargamente puede ser utilizado para evitar crear una impresi\u00f3n no deseada en el otro y proporcionar una excusa, evitar responsabilidades, o bien que no te recriminen o exijan. O buscar activamente la estigmatizaci\u00f3n y el oprobio para inducir responsabilidad y culpa en el otro. A veces, se sufre m\u00e1s de lo necesario para obtener una Gracia, una prebenda. Esta inmersi\u00f3n impl\u00edcita y muchas veces inconsciente, autoriza a quejarse y molestar al otro de forma persistente &nbsp;&#8211; \u201ctengo derechos\u201d o \u201ceres el responsable\u201d- m\u00e1s all\u00e1 de lo cre\u00edble, y nada puede convencer al quejoso que desista de hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En otras ocasiones son la propias tendencias pesimistas las que nos hace fijarnos en lo que funciona mal en otros&nbsp; o en nosotros mismos. Ser m\u00e1s realista o pesimista que los dem\u00e1s puede ser una se\u00f1al de depresi\u00f3n, si va unida a otros s\u00edntomas.<\/p>\n\n\n\n<p>La queja, pues, es un discurso interno o lo que contamos a otros con la intenci\u00f3n \u2013 no solo \u2013 de expresar y aliviar un malestar, un dolor; de buscar simpat\u00eda; de compartirlo con la intenci\u00f3n de suplicar, o zaherir a otra persona. En las situaciones de impotencia o desvalimiento, siempre nos queda la queja, el lamento. Y casi siempre las quejas son el reverso de la gratitud. <\/p>\n\n\n\n<p>Siempre, detr\u00e1s de una queja hay una petici\u00f3n, un anhelo, una carencia, un ego\u00edsmo. Toda queja lleva de soslayo una amarga cr\u00edtica de insatisfacci\u00f3n, a veces expresada con malhumor y disgusto. La queja persistente denota y connota una manifiesta pasividad regresiva, infantil. Y un v\u00ednculo o concepci\u00f3n paranoide del mundo: ante cualquier infortunio de la vida, alguien es el responsable. Y no soy yo. \u201cYo soy la v\u00edctima y el mundo circundante \u2013 personas u objetos inanimados \u2013 victimarios\u201d. Posici\u00f3n paranoide que subyace a todo acontecimiento. En el quejumbroso habitual hay una sensibilidad grande para la ofensa, e interpreta como agresi\u00f3n la expresi\u00f3n de opiniones diferentes. Y donde quejarse es m\u00e1s f\u00e1cil y tranquilizador que hacer algo en la realidad. Critican constantemente, colocando siempre en el otro las fallas. Donde la cr\u00edtica y la denigraci\u00f3n del otro son una forma de reafirmarse de sentirse superior. Adem\u00e1s, quejarse a otro de otro, une mucho y satisface pulsiones morbosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cu\u00e1ntas veces, en la sociedad, reprochar al semejante, buscar un enemigo, facilita vivir mas tranquilo en grupo o en familia. Buscar y tener un enemigo estructura, da fuerza al grupo. Ven a todo el mundo como idiotas y&nbsp; humillan a aquellos que cometen errores; o incluso los buscan. Por otro lado, se da una actitud regresiva, infantil, donde sea el otro el que arregle el problema. Tienen una enorme dificultad para asumir que son agentes activos de lo que les pasa, y que para evitar auto observarse centran la atenci\u00f3n en el objeto. Jam\u00e1s se plantean: \u00bfQu\u00e9 hice yo para merecer esto? En \u00faltima instancia la cr\u00edtica sin b\u00fasqueda de soluciones y acci\u00f3n es una queja constante.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante los inconvenientes aspectos displacenteros de la vida y la realidad , se queja, se protesta. Y la queja se convierte en un recurso antiguo, ant\u00eddoto supuestamente eficaz ante sentimientos de inadecuaci\u00f3n, vulnerabilidad e impotencia. A la queja \u2013 en \u00faltima instancia \u2013 se la dota de un car\u00e1cter m\u00e1gico omnipotente que trata de modificar la realidad en s\u00ed misma a trav\u00e9s de las palabras \u2013 palabrer\u00eda \u2013 y la inacci\u00f3n: \u201csi me quejo, si protesto, las cosas tienen que cambiar por el hecho de quejarme\u201d, por lo que se renuncia a cualquier otro tipo de acci\u00f3n eficaz. Quejarse es m\u00e1s f\u00e1cil y tranquilizador que hacer algo en la realidad cuando todo a tu alrededor se resquebraja y te sientes impotente. A veces es una forma fallida de controlar, de \u201cpoder y resistencia\u201d ante lo que te rodea, y de no aceptar la vulnerabilidad y la dependencia. La queja como premio consuelo.<\/p>\n\n\n\n<p>La queja, el llanto, el lamento&nbsp;es el primer recurso que desde ni\u00f1o se utiliza para buscar ayuda de la mam\u00e1 y &nbsp;que calme todo reclamo o sufrimiento. Recurso que quedar\u00e1 incorporado en el inconsciente como forma de pedir ayuda y consuelo. Y que se ir\u00e1 ampliando y complejizando seg\u00fan evoluciona hacia la supuesta vida adulta. El quejumbroso es algo as\u00ed como un ni\u00f1o que evoca una madre que deber\u00eda salvarle de todas las dificultades. En la vida adulta, cuando surja una dificultad, una impotencia, surgir\u00e1 una inevitable tensi\u00f3n, y se tiene la capacidad de resolverla o resignarse; o bien se queja y se reactivan reclamos infantiles cada vez m\u00e1s sofisticados. En otras ocasiones, simplemente, aprendemos e interiorizamos los rasgos y actitudes de las personas con las que vivimos. Lo que denominamos en sentido amplio como Identificaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En un af\u00e1n por pensar que dominamos y controlamos la realidad y a nosotros mismos, nos dejamos llevar por los clich\u00e9s, las frases hechas; por las sentencias, refranes y proverbios. Todos tenemos alguna a mano para enfrentar los asuntos de la vida; o bien nos sirven como anhelo o gu\u00eda de perfecci\u00f3n. Un proverbio oriental nos dice con criterio indiscutible y pr\u00e1ctico: \u201csi tu mal tiene remedio \u00bfPor qu\u00e9 te quejas? Si no lo tiene \u00bfpor qu\u00e9 te quejas\u201d? Podr\u00edamos a\u00f1adir lo ya sabido, que la queja reticente trae descr\u00e9dito y produce rechazo. Y ni con esas, seguimos quej\u00e1ndonos. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de toda queja hay una petici\u00f3n, un anhelo, una carencia. Expresa que merece m\u00e1s y mejores cosas; con derecho a todo, y busca consuelo, simpat\u00eda, afirmaci\u00f3n. El quejumbroso reiterado trata de escaparse de la realidad y de s\u00ed mismo, aprovechando cualquier hendidura. Y el quejarse es una vers\u00e1til v\u00e1lvula de escape. Cuando aparece la impotencia, vulnerabilidad y desamparo, la queja es un instrumento imprescindible, m\u00e1gico, que se impone social e individualmente. Es cierto que no es del todo eficaz, pero hay que tener en cuenta que se recurre a lo que se tiene. Es dif\u00edcil resistirse a la queja. Necesitamos salidas, v\u00e1lvulas de escape. Vivimos en la cultura de la queja y su compulsiva persistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Decepcionados por descubrir que vivimos en un mundo imperfecto. Insatisfechos por no tener todo lo que queremos, anhelando un mundo ideal y frustrados de que la vida no sea plenamente satisfactoria. Si nos sentimos desafortunados y no suficientemente considerados. Si no somos incondicionalmente queridos. Si creemos que tenemos derecho a todo. Si solo nos fijamos en la injusticia. Si solo vemos decepciones y nos negamos a la gratitud de los que vivieron antes que nosotros. Si ante cualquier problema se busca un culpable y \u201cme lo tienes que solucionar\u201d. Si creemos tener siempre la raz\u00f3n. Si estamos orgullos de ser como somos. Si utilizo una lupa para ver los defectos de los dem\u00e1s y no me miro en el espejo para ver los m\u00edos. Si solo reivindicamos lo propio, lo personal. Si no sabemos ponernos en el lugar de los dem\u00e1s. Si estamos pose\u00eddos por la cultura del yo y sus met\u00e1stasis. Si estamos encadenados a un rubicundo y ensimismado individualismo. S\u00ed, nos queda la palabra, la queja, parafraseando a Blas de Otero. Y trataremos de buscar pena y compasi\u00f3n, o indignados e insuflados de rabia coercitiva, exigiremos que nos arreglen la existencia, buscando empat\u00eda, consuelo y consideraci\u00f3n. Afortunadamente se puede y debe hacer algo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Ante exigencias desmesuradas y vanas, ideales inalcanzables y fatuos; infantilismo tirano y montaraz y, una concepci\u00f3n suspicaz del mundo, no es de extra\u00f1ar que la vida te parezca injusta y surja la queja \u2013 por mucho que produzca rechazo y descr\u00e9dito \u2013 como reacci\u00f3n&nbsp; de impotencia e ineficaz v\u00e1lvula de escape. Cuantas veces, nada m\u00e1s levantarnos, pensamos que la realidad est\u00e1 \u201cconstruida\u201d, hecha, para fastidiarnos \u2013 los&nbsp; horarios, el metro, la lluvia o la sequ\u00eda, la circulaci\u00f3n, el trabajo \u2013 e impedirnos ser lo que queremos. Y buscamos cualquier salida para escapar de la realidad, incluso de nosotros mismos. Y un peligro es dejarse arrastrar; darse por vencido cuando no lo estamos; o seguir quej\u00e1ndonos indefinidamente. Es decir, la queja como premio consuelo. O bien surge un impulso a reaccionar, con coraje, ante uno mismo y la realidad; a no someternos. Podr\u00e1 surgir rabia e indignaci\u00f3n y nos preguntaremos qu\u00e9 se puede hacer para resolver o mejorar los diversos problemas que la vida te va presentando; qu\u00e9 puedo hacer de m\u00ed mismo y de las relaciones con los dem\u00e1s. \u00bfQuiero ponerme al frente de mi biograf\u00eda o claudico a una inefable queja que te sume en una pasividad est\u00e9ril que ironiza el conocido dicho: \u201cDios me ha hecho as\u00ed, cualquier queja, habla con \u00e9l\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p>Y a pesar de todo, somos m\u00e1s capaces y adultos de lo que creemos; estar y lidiar con otras personas nos hace menos individualistas, y el mundo, no es tan malo si lo vemos con una perspectiva m\u00e1s amplia. Y desde que nacemos tenemos que trasegar con la inevitable vulnerabilidad e impotencia. Merece la pena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este art\u00edculo el El Dr. Abad , coordinador de Psiquiatr\u00eda de ASISA y coordinador general de Lavinia, analiza c\u00f3mo la queja est\u00e1 instaurada en nuestros d\u00edas. Es una obviedad decir que la queja trae descr\u00e9dito y produce hast\u00edo, y sin embargo, no hacemos otra cosa que quejarnos: de la vida, la pol\u00edtica y la &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Quejas, lamentos y otras tribulaciones\" class=\"read-more button\" href=\"\/blog\/nosotros\/porque-la-queja-esta-en-nuestra-vida\/#more-16187\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Quejas, lamentos y otras tribulaciones\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":16192,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","om_disable_all_campaigns":false,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"twitterCardType":"","cardImageID":0,"cardImage":"","cardTitle":"","cardDesc":"","cardImageAlt":"","cardPlayer":"","cardPlayerWidth":0,"cardPlayerHeight":0,"cardPlayerStream":"","cardPlayerCodec":"","footnotes":""},"categories":[97],"tags":[],"aioseo_notices":[],"featured_image_src":"\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/queja-600x400.jpg","featured_image_src_square":"\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/queja-600x600.jpg","author_info":{"display_name":"ASISA","author_link":"\/blog\/author\/laragsoto\/"},"_links":{"self":[{"href":"\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16187"}],"collection":[{"href":"\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16187"}],"version-history":[{"count":8,"href":"\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16187\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16197,"href":"\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16187\/revisions\/16197"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16192"}],"wp:attachment":[{"href":"\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16187"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16187"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16187"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}